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jueves, 25 de septiembre de 2008

CRÓNICA DE DOS LIMPIEZAS HEPÁTICAS: de G. y L.

¡Gracias G. y L., por el detallado reportaje de los hechos! Y espero que las mejorías no concluyan ahí!!


PRIMERA LIMPIEZA

Después de seis días tomando un zumo de manzana cada día (trituro una manzana grande o dos pequeñas con agua) cada uno, el sexto día por la tarde bebimos el primer vaso con las sales de epson supuestas (las sales son sulfato de mg. ¡¡y lo que me vendieron era sulfato y cloruro de mg.!! con más cantidad de cloruro).
Salimos a dar un paseo y a mi me subían y bajaban no sé el que, como nauseas, angustia y G. decía algo parecido; a el le iba cambiando la cara de color tirando a blanco, más tarde decía que le daban escalofríos ¡?
Tomamos el segundo vaso y la cosa empeoró: yo tenía un sube y baja angustioso, pero G… era un poema, los escalofríos se agudizaron y empezó a decir que se le quedaban fríos los pies, se recostó y se tapó ¡en pleno verano! a esto hay que añadir que, al medio día le hizo acto de presencia la jaqueca o migraña o lo que sea, complicándolo todo.
Yo casi empiezo a jurar en hebreo y arameo con lo mal que estaba (yo no sufro nauseas por casi nada) y, para colmo, viendo a G. y pensando en irnos al hospital.
Para colmo se toma la tensión y la tenía bastante alta, más de lo normal.
En medio de todo el cisco, para animarme, me da por pensar si, al fin y al cabo, luego no teníamos ninguna piedra, que si el tal Moritz era un cantamañanas y nos hemos metido en un lío para nada o, lo que es peor, para que tengamos un atasco en el colédoco… en fin, un rosario de pensamientos negros. Lo único que acertaba a pensar lógico era que si G. se ponía así lo mismo es que se le estaba removiendo Roma con Santiago en el hígado, que ¡a saber como lo tenía para reaccionar así!
Llegó la hora del zumo de limón y naranja (no encontré pomelos) con aceite y ¡me gusto mucho! A G. parece que se le calmó algo el mal rollo. Nos tumbamos en el sofá (somos de trasnochar). Yo que me tomé a pies juntillas eso de que “notaríamos las piedras rodando por los conductos” y me quedé con las ganas pues no noté absolutamente nada, G. tampoco.
Ah! Antes de tomar el zumo con aceite, al ir a hacer pis, había espumilla, creo que sería lo que dice en el libro que son los filamentos peligrosos, pero me sorprendió pues aun no había tomado el zumo.
Bien, después del zumo con aceite parece que todo se calmó, sí noté alguna molestia en el hígado que podría ser de algo que se movía pero hoy día todavía la noto a ratos.
Nos fuimos a dormir y a eso de las 8 de la mañana nos despertamos, fui al baño con expectación pero no vi nada en el inodoro salvo alguna cosilla por ahí flotando. G. no tenía ni intención de ir al baño.
Bebimos el otro vaso de mg. y al rato volvía a tener ganas de ir al baño. Esta vez cogí un barreño para controlar lo que expulsaba: y la impresión fue gorda: allí en el medio había una buena bola como las de la foto, medio cremita medio oscura y el resto líquido con cosas que podrían ser piedras como lentejas que, al tocarlas, eran gelatina. Pensé que eran las piedras de bilis pero me despistó que fueran tan blanditas. Más tarde me enteré que se ablandan por el zumo de manzana. Esto fue lo que vi la primera vez además de que al evacuar noté como algo más denso igual que la segunda vez por lo que deduzco que también había otra bola en la primera tanda y se debió ir al fondo.
Tengo la grandísima impresión de que eran de la vesícula, ¡lástima no haberme hecho una eco para averiguar si tenía piedras en la vesícula o no!
Le enseñé a G. el barreño con la bola que era blandita: cedía a la presión. Más tarde, me confesó que pensó en que la había hecho yo con arcilla.
Luego fui dos o tres veces más al baño con el sistema del barreño para vigilar y lo que aparecía eran las lentejitas, calculé unas 30 por tanda + o -, total aprox. 120-150. También parecía que expulse como un líquido denso, como si fuera barro líquido y como graso en bastante cantidad.
Mientras yo estaba entusiasmada con la expectación y el tema del recuento, G. estaba a verlas venir y poniéndose cada vez peor ¡otra vez!
Quise pensar que tenía un buen atasco y que, por lo que fuera, no lo expulsaba y le propuse que se aplicara una lavativa. Así fue y cuando evacuó fue una gran cantidad de líquido y sólido pero no acertó a ver nada claro en el inodoro eso sí, olía a algo característico que también olía cuando sudaba y que, desde entonces, ha desaparecido. Se calmó bastante pero, a lo largo de la mañana, comenzó a ponerse algo regularcillo por lo que le propuse que tomara más zumo de manzana.
Pensando que íbamos a tener un día tranquilo no nos importó que coincidiera con la mitad de la semana pero surgió un problema que tuve que resolver en el momento y más tarde ir a Hacienda con lo cual no sé si me entró una subida de energía o fueron los nervios que me pusieron las pilas para resolver esos dos temas. Esta precipitación hizo que ni bebiera agua (tampoco pensé que sería importante pues el libro no lo explica claramente) y tampoco descansé lo suficiente como haber evacuado más veces, tenía la sensación de que podía haber eliminado más pero, al irme… no hubo opción.
Mientras G. se quedaba recostado en estado letárgico con el jaquecón como prota dominando por momentos.
Al volver, ya era mediodía –sobre las 2- quise retomar la situación pero no había cuestión.
Sin embargo G. se había transformado: no sabía como contarme, pletórico, que había ido al baño y había expulsado ¡montón de piedras como la que le enseñé! Había recuperado el color y está exultante y, en cambio, yo estaba hecha… una piltrafilla.
Yo nunca más volví a saber pero G., por la noche, volvió a repetir experiencia, ¡otra vez que vino, super sorprendido, y que había vuelto a expulsar otra tanda de piedras de todos los tamaños! cree que, como la mía (un centímetro y medio aprox.) había siete o más. Y ¡a la mañana siguiente más de lo mismo! No sé si soltó una cantera. ¡Así estaba!
En los días siguientes nos dio un ataque de gases y a mi me entró dolor-malestar en todo el cuerpo y sobre todo en los huesos, creo que es debido a no haber bebido y, por lo tanto, no haber limpiado. Nos aplicamos en ponernos lavativas y seguir tomando zumo de manzana pero los gases no se iban.
A los días G. empezó a tener un dolor en la encía donde tenía una endodoncia. Alguna vez le molestaba pero nada más, en esta ocasión fue en aumento hasta ir al médico para que le diera antibióticos (lo odiamos pero en este caso…), lo empezó a tomar y ¡se le quitaron los gases! –se inflaba como un globo, tenía toda la pinta de tener piedras alojadas en el intestino- pero el dolor de muela iba mejorando hasta llegar a un dolor insufrible. Yo pensaba que las toxinas o el ácido del zumo de manzana le habían afectado a esa raíz “que no había”, nunca sabremos si fue así o no. La cuestión terminó en que fue a su dentista y el diagnostico fue “operación” la cual llevó a la extracción pues había una gran grieta.

BENEFICIOS
Yo no noté la famosa energía, G. si, estaba entusiasmado y los siguientes días super tranquilo. Estábamos los dos como una balsa de aceite ¡parecía que nos habían cambiado el carácter! Y aunque probé a “chinchar” a G. nada, que no respondía. Efectivamente, pasando quince días si volvieron los anteriores síntomas pero mucho más suaves. A G. casi no se le repitieron las jaquecas y, si aparecieron, fueron mucho más leves. Sus insomnios también se suavizaron.
Yo quise probar la mantequilla a ver que tal pues hacia tiempo que no podía digerirla y los primeros días ¡fue fantástico! ¡no pasaba nada! Más tarde sí se me indigestó algo.

Días más tarde conocí a Carlos a través de su blog sobre la limpieza hepática en el cual hay muchísima información sobre el tema y experiencias de muchas personas que van aportando numerosos datos y a mi me ha venido como anillo al dedo pues, aunque el libro de Moritz está muy bien explicado, algunos detalles o dudas que surgen los aclaré ahí además de aprender mucha más información. Por lo tanto, la siguiente limpieza la afrontamos más tranquilos.

SEGUNDA LIMPIEZA

Aunque la primera limpieza fue un éxito, promete que todavía faltan bastantes más para que todo esté en orden pues se nota que el sr. hígado sigue tirando lo suyo, con lo cual estaba deseando comenzar la 2ª.
Siguiendo la sugerencia de Carlos que me preguntó si funcionarían las flores de Bach en la limpieza, me animé a hacer un preparado para ver qué pasaba en el cual mezclé agrimony, walnut, chicory, willow y crab apple.
Por esto o por lo que fuera, la experiencia fue completamente diferente, opuesta en cuanto a calamidades y malos ratos.
Pasaron los 6 días previos tomando el zumo de m. con las flores. El sexto día tenía algo de susto por afrontar el rollo de las nauseas-angustia de la otra vez pero para sorpresa de los dos, nada. Tomamos las sales, G. tomó las auténticas y yo tomé lo mismo que la vez anterior, para comparar. Nos fuimos a dar el paseo de rigor con el Japy y… como si nada, es decir, casi parecía que limpiaba, que abría el apetito y a los dos igual. Yo miraba a G. con algo de susto pero estaba tan fresco, como si nada.
Tomamos el segundo y lo mismo: igual de bien. Ya entiendo porqué alguien dijo en el blog que pasó la experiencia como si nada.
Llegó la hora del zumo, lo tomamos, -muy rico- esta vez sí era de pomelo, que me esforcé en ir a buscarlo y no me di cuenta que tenía zumo en brik (en Mercadona lo venden y está buenísimo aunque es amarillo).
Nos recostamos en el sofá y yo volví a observar si corría algo por algún conducto y… nada. G., muy bien, incluso creo que tenía mejor color de cara y dijo que le sentó todo muy bien, incluso notó una mejoría en general.
A mi me volvió a ocurrir que antes de tomar el zumo, al hacer pis, había espumilla. Normalmente no he visto nada parecido.
Nos fuimos a dormir y despertamos sobre las 7:30, tomamos el siguiente vaso –está horrible tanto lo de G. como lo mío- y al rato ya me entraron ganas de evacuar aunque no sé si eran más las ganas de ver una cantera. Conseguí un buen colador como los que aparecen en el blog. Allá que voy toda entusiasmada y cuando voy a echar el ojo… ¡no hay nada! Salvo las lentejitas esas de gelatina y cosas chiquitinas blancas con aspecto de semilla de sésamo (la próxima vez no tomaré semillas en varios días, a ver que pasa). Fui al baño varias veces con el mismo resultado pero cambiando el sistema colador por el barreño pues pensé que, al limpiar con agua igual se deshacía lo que fuera, lo mismo era una gran tontería, el caso es que las siguientes veces, en lugar de aparecer las bolas esas enormes lo que apareció fue ¡un olor… entre fétido, vomitivo y no sé como más explicarlo! A G. también le pasó lo mismo ¿!
Después de asumir que no iba a ver ni una triste bola de esas gordísimas hice un cálculo de las lentejillas verdes y volví a contar aprox. alrededor de 150.
G. pasó del barreño, del colador y sólo se fijaba en lo que había en el inodoro… y tampoco vio nada, excepto lo del putrefacto olor. Dice que seguramente ya ha expulsado todas la primera vez y a mi me da la risa porque, por ciertos síntomas, todavía queda tela por cortar…
En definitiva, no hubo nada espectacular pero solamente con expulsar todas esas “lentejillas” y sobretodo el olor ese ¡ya es importante! Es increíble que tengamos eso ahí metido y más que nosotros nos cuidamos el higadín, tomamos infusiones para él por la cuenta que nos trae, la alimentación cada vez es más ligerita (principalmente porque nos sienta mal cada vez más alimentos) incluyendo todas las alcachofas que podemos, tomamos el zumo de limón con el aceite, incluso a veces con ajo… y aun así ¡hay que ver lo que ha salido en dos veces!
Ya me cuidé en escoger el fin de semana para esto y, de contra, todo fue muy bien y tranquilo, bebí mucha agua y no noté esa reacción de la otra vez de malestar general en los siguientes días, también incluimos algún zumo de manzana porsiaca.
Y también compramos el irrigador de dos litros que… ¡bueno! Armamos algún estropicio pero por lo demás bien, aunque tengo alguna cierta duda si, en definitiva, se queda todo bien limpito pues volvieron a aparecer los gases. Tampoco tengo claro si estos vienen por los nervios pues sí llevamos una temporadita con ellos algo alterados.
En contra está que, después del tinglado no apareció ni por un minuto la tan esperada energía, incluso no sé si me noto algo más cansada y tampoco se si influirá el calor. Deduzco que todavía queda bastante, pero mucho, que expulsar del pobre hígado, aunque le noto más “flaco” más ligerito pero todavía sigue tirando y se hace notar de vez en cuando.
Me entra la ansiedad de expulsarlo casi todo en una limpieza pero, lógicamente, lo que se ha acumulado durante largos años no se va a eliminar en dos plis plas.

BENEFICIOS

Como dice en el blog que se puede adelgazar observé las “mollitas” de la cadera y ¡sí! menguaron como a la mitad.
Hace un tiempo vengo observando que, cada vez me aparecían más puntitos rojos, demasiados, en la piel además de otras muchas cosas (desde que tuve la varicela hace dos años tengo la obsesión de que esa invasión vírica no se ha ido del todo y me está dejando la piel hecha un churro) y, para mi sorpresa, voy viendo como algunos desaparecen y otros están menguando.
Ahora, habiendo pasado dos limpiezas, el otro día encuentro que en la piel que rodea el ojo derecho (en el rabillo del ojo, hacia abajo) y que la tenía como envejecida, apagada, como sin vida, con arrugas y un montón de manchas ¡han desaparecido las manchas como por arte de magia! Y la piel, de repente, ha rejuvenecido. A G. también le ha desaparecido una buena mancha marrón en la misma zona: debajo del ojo hacia un lado.
Según el mapa del rostro o la medicina china, esta zona pertenece ¡al hígado! Y, siguiendo con la medicina china, también pertenece el dedo gordo del pie el cual estaba de aquella manera torciéndose cada vez más hacia los demás dedos como dice el libro que ocurre cuando hay piedras, la uña iba de mal en peor y eso que tomaba cosas como el magnesio que lo corregía hasta hace poco y últimamente ya ni eso. Bueno, pues ahora se están poniendo los dos dedos de lo más derecho y las uñas… las de estos dedos se nota perfectamente desde un punto determinado como la antigua estaba ahuecada, amarilla, fatal y desde este punto hasta el nacimiento está impresionante de distinta: rosita, brillante, completamente nueva.
Las uñas de la mano, últimamente, se me partían, amarilleaban, le salían las manchitas blancas que son falta de zinc ¡aún tomándolo! y ahora no hago más que mirarlas lo bonitas que están sonrosadas, brillantes y sin una mancha blanca y ya no tomo el zinc.
Una uña de G. también le pasa algo parecido pero lo sorprendente de él es que tenía unos buenos juanetes y uno llevaba camino de atravesarse en el pie y ahora ¡están casi rectos los dedos! Y la piel de la cara la tiene tersa, brillante, con un color… parece que se ha hecho un lifting. Todo esto con ¡dos limpiezas!
El pelo se me sigue cayendo aunque creo que menos.
Lástima no haber hecho fotos para comparar el antes y el después. Tampoco se nos ocurrió hacer fotos a las piedras de la primera limpieza pero ya está la cámara preparada para las siguientes.

TERCERA LIMPIEZA

Nos hemos retrasado (y más que lo siento) a cuenta de las vacaciones pero bueno… seguimos adelante. Tantas ganas tenía en esta limpieza que no esperé a que llegara la luna llena lo cual, creo que sí ha influido pero bueno: habrá más limpiezas, desde luego.
Comenzamos la semana nada ortodoxa, de cabeza, nos saltamos un día de zumo y no hubo forma de reponerlo. En esta vez también añadí las flores de Bach pues lo único que pueden hacer es bien además de que soy flori-adicta.
El día de la cuestión me pasó una cosa rarísima y es que sentí un rechazo a hacer la limpieza muy fuerte, una pereza tremenda; eché la culpa a que la luna no estaba menguante, que es cuando se eliminan mejor las cosas o que las piedras por salir me estaban influyendo no queriendo perder su lugar ancestral, dio igual pues seguí adelante como si nada.
No tengo gran cosa que contar sobre el proceso de las tomas tanto de G. como las mías, todo fue muy bien, tranquilos hasta la mañana siguiente.
G. no eliminaba gran cosa y yo si empecé a eliminar pero algo decepcionada pues esperaba ver piedrolas impresionantes y lo más impresionante que vi fue en una tanda que había “un caldo” de piedras o gelatinas desde las más pequeñas, la gran mayoría eran de tamaño guisante incluso muy verdes y cuatro o cinco del mismo color, del tamaño de dos o tres guisantes todo esto mezclado con ¡pulpa del pomelo! Se me olvidó colarlo. Hice fotos pero no se ven bien.
G. hizo el proceso con colador pero, al pasarle la ducha, lo hizo con tanta fuerza que se debieron perder la mitad; aunque, aún así le salió una buena tanda de piedras algunas más oscuras y, también como a mi, unas más grandecitas. En una vez había una mezcla entre tamaño muy pequeño y otro más grande de color café con leche y como perdigones o granos de arroz “basmati” –no comimos este arroz- pero muy grandes.
El chiste es que tuve interés en hacer una foto a una “piedra” que localicé muy dura en forma de gota y al final resultó ser ¡una pepita de uva!
Ah! Los días antes y después, debe ser que se removieron las toxinas por ahí lo cierto es que tuve un picor de ojos HORROROSO, pero no como si fuera conjuntivitis sino bastante peor, pero ya está combatido.

BENEFICIOS
G. dice que se encuentra algo más cansado (como me pasó a mi la segunda vez) que antes de la limpieza. Lleva unos días que le duele todo el cuerpo y ¡otro colmillo! No sé si será el tiempo, que va a llover o es que no bebe la suficiente agua, más bien creo que es esto último, sin embargo los ataques de migraña o jaqueca que le atizaban han disminuido considerablemente.
Yo me he notado un pelín, muy poquito, algo más ligera y vital pero la sorpresa ha sido cuando fui a escribir algo con el boli al día siguiente y ¡lo hacía con una gran firmeza! Últimamente notaba un cierto temblorcillo en la mano, menos fuerza e inestabilidad y lo achacaba a un estado emocional interno, la cuestión es que ha mejorado notablemente.
Y la otra sorpresa mayúscula es que “tenía” desde hace años bisiestos unos nódulos de celulitis bastante considerables, acomodados en la zona donde nos sentamos pues pasé mucho tiempo realizando un trabajo de oficina, sentada todo el rato y ¡han desaparecido!
Me he dado cuenta que, limpieza tras limpieza, no solo se eliminan toxinas del Sr. hígado sino de todo el cuerpo a la vez, es como si levantáramos el tapón de la bañera y saliera todo corriendo.
En la zona cuello-escote me estaban saliendo las verruguitas esas que se hacen al roce de las cadenas y toda clase de cosas raras y no raras: verrugas escamosas, lunares, manchas, muchos puntos rojos… pensaba que esta mutando y me iba a salir la piel de lagarto, por pensar algo bonito, pues ahora me he descubierto que parece que algo o alguien a tocado retirada y ¡vuelvo a recuperar la piel antigua! Casi se me saltan las lágrimas.

Por lo tanto, agradezco infinito al Padre Eterno por querer ponernos en el camino el libro de Moritz, a él por divulgarlo, a Obelisco por editarlo y a Carlos por servir de nexo para desarrollar y ampliar el abanico de información. De no haber sido así, no sé que nos habría pasado tanto a uno como al otro, desde luego nada bueno y a no faltar mucho.
Ahora estamos recuperando la ilusión, las ganas… y la salud como hace tiempo.
¡ G R A C I A S !
ESTA CLARO QUE, PARA DIOS, NADA ES DEFINITIVO, TODO ES DE QUITA Y PON.
ÉL TODO LO PUEDE, aunque, todavía, nos cuesta entenderlo...
Un saludo para todos.
G. y L.

4 comentarios:

  1. Son tantos los efectos que estan produciendo en mi la limpieza hepatica que no me explico como no la he dejado ya, jajajjaja.

    Se en mi fuero interno que todo lo que he metido en mi cuerpo durante 26 años tiene que salir y tiene que hacerse notar antes de irse. Hasta la tristeza, hay dias que siento una profunda tristeza sin razon aparente, pienso que se esta marchando, pero tiene que salir por el sentimiento, si no no puede marcharse.

    Para mi limpieza hepatica son dolor de estomago, dolor intestinal, gases, tristeza y dolor de cabeza. Siempre que la hago me tiro unos 10 dias asi.

    Al principio pensaba que algo estaba yendo mal en mi con las limpiezas. Mas tarde me entere que eso se llaman "crisis curativas", que el proceso curativo de un cuerpo (sobre todo cuando la desintoxicacion viene del higado) tiene la misma sintomatologia que la enfermedad. O sea que salgan toxinas del cuerpo te da los mismos sintomas que si te estuviesen entrando, ¿graciosilla la cosa no? jejejejej. Para el que quiera saber un poco mas sobre las crisis curativas que busque la "ley de hering" es fue el majete que desarroyo la teoria.

    Por lo demas, el libro de Moritz llego a mi vida por casualidad total, ya que yo estaba en lista de espera para operarme y no creia que ningun remedio natural me fuese a sacar una piedra tan grande, asi que no estaba buscando alternativas. Asi que yo pienso que alguien o algo me quiso dar verdaderamente otra opurtunidad, tal vez de deshacer por mi misma todo el caos que cree en mi propio cuerpo por mi consumo irresponsable de drogas, medicamentos y alimentos. Y estoy muy agradecida por ello, la verdad. La limpieza me ha empujado a buscarme a mi misma, y a cada paso que encuentro un poquito mas de mi, mas feliz y en paz me siento.

    Un abrazo!!

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  2. Eres un cielo Noemi, y espero que pronto obtengas la esperada ¡gran mejoría!
    Ojalá!
    Un abrazo.
    Carlos

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  3. Hola, buenos dias en España en esta noche mexicana:

    Me gustaria comentarles que me puse en contacto via correo con la gente del Dr. Moritz, primero para comprar el libro que por una gran fortuna ya he estado leyendo. Creo que pagar por los derechos de autor por este increible libro, es parte de "la limpieza" que tenemos que hacer aquellos a quienes se nos envio sin pagarlo...pero en fin esto es un punto de vista muy personal.

    La razon de esta entrada, por recomendacion de Carlos, es solo para informarles algo que puede ser de interes general: A mi me detectaron una piedra de 12mm en la vesicula y al preguntarles via e-mail si con las limpiezas era posible poder eliminarla, esto es lo que respondieron(lo voy a traducir en español de manera literal): "Si, piedras de 12 mm se pueden eliminar con las limpiezas regulares del higado. No son muy grandes. Hemos tenido gente con piedras tres veces mas grandes que estas y las han eliminado sin ningun problema"...

    Y en otro correo posterior me dieron mas informacion: "Andreas personalmente tenia docenas de piedras calcificadas en la vesicula, algunas eran de 2 cm o mas grandes, de las cuales todas salieron en la sexta y septima limpieza. Su esposa saco una roca de 5 cm durante su novena limpieza sin ningun problema".

    No es increiblemente alentador este dato??

    Yo voy por mi primera limpieza; estoy en mi septimo dia del zumo y voy por dies dias para reblandecerlas muy bien.

    Ya les contare, un abrazo!!

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  4. Bueno, acabo de recibir las sales de Epson que me costó mucho encontrarlas, finalmente le pregunté a Carlos y las pedí por internet.

    La segunda quincena de octubre estaré 15 días medio de vacaciones y aprovecharé para hacer la limpieza hepática, aunque llevo ya unos días que voy tomando zumo de manzana, pero quiero hacere algo de dieta porque tomo demasiado café con leche, justo fatídico para el hígado.

    Carlos, está muy bien que la gente cuente las malas experiencias, como la persona de la pancreatitis, porque así nos invita a hacer la cura con responsabilidad hacia nuestro propio cuerpo.

    He leído la experiencia de G. y L. y me he reído por la manera tan simpática de expresarlo, he conseguido leerlo todo por la gracia que tiene, a pesar de lo largo que es.

    Ahora estoy leyendo aquí al lado un comentario de Noemí cuando dice que todo lo que se ha metido en el cuerpo durante 26 años tiene que salir, y de repente se me ha hecho un nudo en el estómago, porque yo tengo 56 años (55 en Canarias)... jejejejej.

    Bueno amigos y Carlos, gracias por este blog, es de gran ayuda, cuando haya hecho mi primera limpieza os lo comunico.

    Abrazos
    Aguamar

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