TIP TEA < www.tiptea.com >

TIP TEA < www.tiptea.com >
TIP TEA SITIO RECOMENDADO PARA EL MEJOR TÉ

miércoles, 13 de abril de 2016

Cómo limpiar el hígado y la vesícula (resumen)


Algunos me seguís escribiendo preguntando por el método. Os incluyo de nuevo el resumen del protocolo que publiqué en la Revista Natural. También podéis adquirir a bajo precio por 3 euros el libro donde resumo todo esto, en formato kindle,  Guía para limpiar el higado, la vesicula y los riñones, legible en cualquier dispositivo (tablet, ordenador, móvil...) descargándoos la aplicación gratuita de Kindle Amazon para los mismos: Android y Apple. Contiene resumido todo el método Fusión que incorpora toda mi experiencia en LH. Es complementario al de Moritz, sin repetirse porque el mio contiene todo lo que hay que hacer durante el procedimiento y después, razón por la cual muchos de vosotros me escribís con dudas que están resueltas en el libro. Mientras Moritz habla de la importancia de limpiar el hígado, apenas habla del procedimiento, yo explico cómo realizar bien el protocolo para no tener problemas y cómo corregir las posibles secuelas de la técnica. Por eso son complementarios. 
Ésta es la pagina del libro que resume el método de LH, que no es un método de Moritz sino muy anterior, y fueron los propios médicos en EEUU los que incorporaron las sales de epsom para vaciar vesículas. Después lo abandonaron para concentrarse en operarlas que era más rentable.

¡OJO! SI TIENES LA VESÍCULA SECA, VIEJA, ENGROSADA -EN PORCELANA-  NO HAGAS LA LIMPIEZA HEPÁTICA PORQUE NO FUNCIONARÁ Y PUEDE SER PEOR EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD. CONSULTA CON TU MÉDICO. SI ES PRECISO TENDRAS QUE OPERARLA ANTES DE HACER LH,  LUEGO PODRAS HACER LIMPIEZAS PARA LIMPIAR EL HIGADO. EN CAMBIO, SI ESTA FUNCIONAL Y SANA PUEDES HACERLA SIGUIENDO ESTRICTAMENTE EL PROTOCOLO TANTO PARA LIMPIAR LA VESÍCULA COMO PARA LIMPIAR EL HIGADO, EL CUAL LA MAYORÍA LO TENEMOS LLENO DE SEDIMENTOS QUE OBSTRUYEN SU TRABAJO.


LA LIMPIEZA DEL HIGADO Y VESICULA

"Hoy en día, por desgracia, poca gente sabe aún cómo limpiar el hígado. La mayoría de los afectados, además, desconoce que lo tiene lleno de sedimentos internos que atrancan su trabajo mientras echan la culpa al estómago, intestinos, piel, alergias, corazón, y otros órganos o enfermedades. Sin embargo, en la raíz de casi todas las patologías está siempre el silencioso hígado, pues el hígado es el gran olvidado de la medicina (o el gran desconocido), ya que sin manifestarse en los análisis puede estar en insuficiencia, «amargándonos» la vida.

Comparativamente con el hígado, poca gente tiene piedras en la vesícula. Pero, aún así, miles de ellos pasan cada día por el quirófano a operarse de sus piedras. Si tienen tantas en la vesícula, imagínese como tendrán el hígado: ¡completamente congestionado! Los que desarrollan piedras en su vesícula, podemos asegurarles que tienen muchas más dentro de su hígado. Pero si se operan de éstas, ¡seguirán con el hígado lleno de cálculos!
Por culpa de estos depósitos intrahepáticos, el hígado no puede fabricar suficiente bilis para una buena digestión, y su trabajo será aún más insuficiente después de la resección de la vesícula. Cierto que ya no tendrá cólicos, pero al extirpar la vesícula quedará con la digestión estropeada de por vida.
El fin de la vesícula es concentrar y expulsar la bilis cuando la comida llega al intestino delgado. Gracias a ella, no sólo se digieren las grasas, sino que también se eliminan los tóxicos que depura el hígado, se hace la digestión de proteínas e hidratos de carbono (junto a los jugos pancreáticos), se depuran y limpian los intestinos de flora patógena y, dado que la bilis es muy alcalina, se neutraliza el ácido clorhídrico proveniente del estómago, entre otros cientos de funciones, todas muy relevantes para la salud. Minimizar su importancia es por tanto un craso error.
Al no tener suficiente bilis acumulada -por falta de vesícula- los pacientes operados tendrán que conformarse con el gota a gota que fabrica su hígado, la cual es diez veces menos concentrada que la que se acumula en la vesícula. Quedarán así mutilados y con la digestión deteriorada para siempre, no pudiendo abusar de nada y lo que es peor, desembocando en numerosos otros procesos patológicos como hinchazón abdominal, diarreas crónicas u osteoporosis. Por eso, operar la vesícula no resuelve el problema, sino que tan sólo lo cronifica y muchas veces empeora. La única solución es limpiarla, pero conservándola porque la vesícula es un órgano fundamental para la digestión, y la digestión es el motor de la salud.

Pero no sólo hay cálculos en la vesícula, sino que éstos también se forman dentro del hígado, lo que es generalmente desconocido. Éstos llegan a obstruir los canales biliares intrahepáticos, mermando notablemente sus importantes funciones orgánicas. Es muy cierto que la mayoría de las personas, debido al tren de vida actual, tenemos el hígado afectado por un exceso de sedimentos o depósitos que pasan desapercibidos para la medicina oficial, y también para la alternativa. ¿Por qué? Porque estas piedras -coágulos de bilis seca-, no se detectan fácilmente en las ecografías dado que la mayoría están formadas por colesterol seco. Y no se detectan porque tienen la misma densidad que los tejidos del hígado, ya que están formados hasta en un 96% de colesterol.
El hígado fabrica colesterol continuamente para cientos de funciones, y la misma bilis es colesterol en estado líquido gracias a la presencia de sales biliares que la mantienen así. Cuando la bilis se coagula dentro del hígado por diversas razones (dietas light, baja hidratación, uso de anticonceptivos…) los conductos intrahepáticos se atascan y se deforman, dando lugar al entorpecimiento de la circulación intrahepática, impidiendo también la salida de fluidos del mismo para la digestión. Este atasco es sumamente nocivo para la salud. Ello produce numerosas dificultades digestivas, y también posteriores enfermedades de todo tipo que se derivan de la insuficiencia hepática como son: alteraciones metabólicas, intestinales, digestivas, linfáticas, inmunitarias, hormonales, cardíacas...

El hígado repercute en todo, pues él es el encargado de fabricar tu cuerpo y de limpiarlo. Ciertamente podemos asegurar que ¡Tu hígado es tu médico! Por causa de estos sedimentos duros de colesterol atascados, el hígado se ve incapaz de fabricar suficiente cantidad de bilis para la digestión (1 litro y cuarto al día) y soltarlo luego al intestino. Así, cada día, grandes cantidades de comida sin digerir se degradarán en el tracto intestinal sin poder ser metabolizados, lo que finalmente terminará por intoxicarnos. Ello favorece múltiples patologías en todos los órganos y sistemas, que se van colapsando en cadena, y promueve las infecciones por parte de gérmenes que la naturaleza ha destinado para hacerse cargo de la descomposición de los residuos. Por eso aparecen, entre otros, la colonización intestinal por hongos tipo «Cándida» (que llega a tapizar todo el intestino delgado por dentro), los parásitos, o las infecciones por bacterias y virus que se llevarán la culpa de la enfermedad cuando en realidad nosotros hemos propiciado un terreno apto para su desarrollo. Ellos sólo cumplen su función natural que es descomponer y degradar las toxinas.
En la mayoría de las ocasiones, el problema está originado por la sobrecarga tóxica que se produce debido a un hígado hipofuncional. Las pruebas médicas sólo miden su grado de deterioro, pero no su capacidad de funcionamiento. Un hígado insuficiente, lleno de residuos, puede estar al 40% de su capacidad sin dar síntomas de su grave deterioro en las analíticas, pero repercutiendo en cambio en muchos otros sistemas orgánicos por su mal funcionamiento. Como hemos dicho, esta disfunción hepática conlleva a la larga un acumulo tóxico a todos los niveles: sanguíneo, muscular, cutáneo, linfático, intersticial…, lo que termina degenerando en las múltiples patologías que conocemos y clasificamos con distintos nombres o diagnósticos. Sin embargo, la causa original es siempre la Toxemia orgánica producto de una mala digestión y una insuficiente eliminación de los residuos del metabolismo.

Imagina tu cuerpo como si fuera un coche al que nunca le has hecho el mantenimiento (limpiar el filtro de aceite, aire, gasoil…) En poco tiempo andará a trompicones, realizará una mala combustión y consumirá mucho más de lo debido. Hasta que se detenga. Lo puedes llevar entonces al mecánico, pero como éste no cambie o limpie los filtros, el problema no se arreglará. El cuerpo es similar, pues si el filtro hepático está atascado, la circulación sanguínea y linfática se atranca y obstruye, por lo que se acumulan depósitos tóxicos por todos lados y no pueden ser eliminados por el hígado. La sangre procedente del intestino por la vena porta no será capaz de atravesar el atasco hepático (o congestión hepática), y se estancará hacia atrás dando lugar a las extendidas hemorroides, pero afectando a toda la circulación de la mitad inferior del organismo que debe atravesar la sangre por esa vía (miembros fríos, varices, dolor piernas...). Este atasco intrahepático también obliga a un mayor esfuerzo al corazón, que está tirando de la sangre a través del hígado, lo que le produce arritmias e hipertrofia por el gran esfuerzo durante largos años. El sistema linfático, que es algo así como el alcantarillado del cuerpo, también terminará colapsándose, lo que dará lugar a edemas linfáticos, linfomas, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, y muchas otras patologías referidas a los estados crónicos de intoxicación orgánica que no tienen cura, mientras no se limpia el hígado.
Finalmente, todo este panorama de progresiva intoxicación, conduce necesariamente al cáncer, ya que tanta basura rodeando a las células hace que éstas literalmente se asfixien, convirtiéndose en anaerobias en un último intento para mantener su integridad entre el lodo tóxico que las rodea por doquier. Pero el sistema sanitario prevalente confunde este último esfuerzo defensivo con un ataque (¡como si el cuerpo se dedicara a atacarse a si mismo!) y las destruye con quimio o radioterapia. ¡En realidad, lo que hay que hacer es limpiar los tejidos! Esto en gran parte es función del hígado, y ahora afortunadamente podemos mejorar el estado de nuestros tejidos internos con la práctica de la limpieza hepática.

Además de conveniente para la salud, es también muy fácil de realizar la LH. Probar esta cura sencilla y natural nos permitirá comprobar de primera mano su eficacia. Pero es un proceso al que conviene entrar preparados y bien informados, pues hay que seguir fielmente el protocolo, o si no, puede haber riesgos derivados imprevisibles. No debe tomarse a la ligera, especialmente si tienes piedras en la vesícula.
Tampoco deben hacerla los que tengan problemas renales (deben limpiar antes sus riñones), o si se tienen problemas circulatorios (uso de sintrom, etc). Cualquier cosa de la que usted dude, es mejor que no la haga hasta convencerse y consulte a su médico o terapeuta de elección.

CÓMO HACEMOS UNA LIMPIEZA

Dentro del procedimiento de LH, las lavativas son imprescindibles, especialmente las del día después. Si no, las piedras pueden alojarse en el colon y permanecer allí con sus toxinas, provocarnos una apendicitis o, cuando menos, un dolor de cabeza por causa de las toxinas liberadas. El que no quiera o no esté dispuesto a ponerse lavativas es mejor que no haga la limpieza hepática. Por eso es importante informarse bien del protocolo, y recomendamos estudiar la bibliografía al respecto. Las escasas personas que han tenido problemas, ha sido generalmente por no beber suficiente agua el día de la cura, y al siguiente, así que cuide hidratarse bien si decide realizarla algún día, pues las sales de Epsom son muy secantes Y DESHIDRATAN, LO QUE PUEDE DAR LUGAR A PROBLEMAS SI NO SE HA BEBIDO SUFICIENTE, SOBRE TODO EL DÍA DE LA LIMPIEZA Y EL SIGUIENTE. Insisto, no minimicéis la importancia de beber mucho ese día y el siguiente.

Para hacer la limpieza hepática se necesita:
1 bote de sales de Epsom, que se encargan en cualquier herbolario. Son un laxante natural compuesto por sulfato de magnesio.
1/2 vaso (125 cc) de aceite virgen extra y 1/2 vaso de zumo de pomelo o de limón, a elegir.
Seis litros de zumo de manzana, vale del comercial, pero es mejor comprar cápsulas de ácido málico.
Una pera adulta de caucho para hacer lavativas del intestino.
Un escurridor de verduras para poner en el inodoro, y recoger las piedras eliminadas.

Método
Tomar al margen de las comidas, 1 litro como mínimo de zumo de manzana al día, durante 6 (o más) días (de lunes a sábado). Esos seis días de preparación, sigue comiendo con normalidad, pero procura llevar una dieta limpia, suave, y baja en grasas fritas. Con el ácido málico del zumo de manzana conseguiremos reblandecer las piedras del interior del hígado y también las de la vesícula pues la mayoría suelen ser de colesterol (80%), salvo que estén calcificadas o duras (20%). Con el málico, los residuos se vuelven maleables como la plastilina, y salen por el colédoco sin dolor, en gran parte gracias a la dilatación y relajación que provoca el magnesio de las sales de Epsom sobre los conductos biliares. Por eso lo mejor para un cólico biliar ¡es hacer urgentemente una limpieza hepática!, dado que liberará el cálculo del espasmo del colédoco, gracias al relajamiento sobre el tejido del colédoco que produce el magnesio de las amargas sales de Epsom (también llamadas sales inglesas o de la higuera).
Según nuestra experiencia pueden ser necesarias muchas limpiezas hepáticas para resolver problemas crónicos de salud, por lo que recomendamos hacerlas como mínimo durante todo un año. Es decir, doce limpiezas, siendo muy probable necesitar dos o más años, a razón de una cada mes. Se recomienda realizarla un sábado a la noche para poder pasar el domingo -o día festivo- descansando en casa. El lunes suele ser el mejor día.

El protocolo de LH (Método Fusión)
Sábado, 19 h. Añadir 4 cucharadas soperas (no de las de postre ni café) bien llenas de sales de Epsom, a 3 vasos de agua (750 ml) filtrada en una jarra. Hacer 4 porciones y tomar la primera ahora (aprox. 190 cc). Las sales dilatan los conductos biliares facilitando el paso de las piedras, y también las eliminan del intestino.
20 h. Aplicarse una serie de 4-5 lavativas de agua templada para vaciar el colon.
21 h. Beber la segunda porción de ¾ de sales de Epsom (aprox 190 cc)
23 h. Ingesta de la mezcla. Lavar previamente los limones o pomelos para retirar los insecticidas y barnices de la piel. Exprimir medio vaso aprox. (125 cc) y mezclar con otro medio vaso (125 cc) de aceite virgen extra, agitando todo bien en un bote tapado. Si tiene piedras en la vesícula use 200 cc de aceite con 125 cc de pomelo/limón. Puede mitigar el mal sabor de boca con unos sorbos de zumo de mandarina, limón o naranja.
Opcional (se puede hacer siempre, cada varias limpiezas o nunca): Añadir a la mezcla anterior un tercio de vaso (80 cc) de Coca-Cola clásica, al que le hemos quitado el gas, y remover después todo con una cucharilla.
Tomar toda la mezcla, no tardando más de 5 minutos. Acostarse inmediatamente tras la toma, ponerse preferentemente sobre el costado derecho o boca arriba pero siempre con la cabeza más elevada que el abdomen (dos almohadas). Apagar la luz y tratar de dormir. No cambiar de posición bruscamente. Al cabo de una hora podrá levantarse sólo si lo necesita. A partir de entonces puede situarse todo el tiempo boca arriba semiincorporado, para pasar así la noche. Quizá note la expulsión en su hígado/vesícula.

Domingo
7-7:30 h. Beba el tercer vaso de sales de Epsom, y si tiene sueño, vuelva a la cama, pero es preferible estar erguido para ayudar a la bajada de los restos y a su evacuación. Coloque el escurridor de verduras en el inodoro.
9-9:30 h Beba el 4º y último vaso de ¾ de sales de Epsom. Puede ser el más difícil, pero debe beberlo para vaciar todo el contenido arrancado por la noche del hígado-vesícula. Durante la mañana generalmente, y en algunos pocos casos por la tarde, se tendrán varias deposiciones con distintos tamaños y colores de cálculos.
Algunos habrán sido originados esa misma noche (verde esmeralda por la mezcla ingerida), pero otros serán procedentes del hígado-vesícula (cremas, marrones, negros, verdes oscuros, blancos...). Con ellos saldrán múltiples toxinas acumuladas en su hígado y quizá también parásitos.
11 h. Ya puede beber agua templada, infusiones o zumos. Tome suficientes líquidos si no quiere sentirse mal. Las sales deshidratan mucho, así que beba bastante.
13 h. Ya puede comer normal, no se sobrepase aunque tenga hambre. Acaba de salir de una auténtica cirugía sin bisturí. Haga dieta blanda de postoperatorio, muy especialmente a la cena.
Por la tarde, aplicarse una serie de lavativas para garantizar el desalojo de los residuos arrancados y que no se reabsorban. También se puede aplicar un enema de café, que ayuda a la expulsión de más toxinas hepáticas, seguido de uno de agua para lavarlas. Repetir las lavativas al día siguiente lunes, hasta tener el colon perfectamente limpio. Haga baños de vientre y asiento.
Siga bebiendo zumo, o tomando málico, durante varios días para que no se estanque el flujo biliar de nuevo con los residuos que sigan bajando. Anote y fotografíe los resultados y en un mes aproximadamente repita la experiencia.
El método «Fusión» para la limpieza hepática y de la vesícula que propugno contiene no sólo el protocolo clásico realizado a partir del libro de Andreas Moritz y de la Dra. Clark (el cual a su vez tomaron de otros naturópatas norteamericanos), sino también una serie de procedimientos a mayores para minimizar los síntomas durante la limpieza, y también con posterioridad a la misma. Además, adapta los horarios, facilita ayudas para el descanso nocturno, y expone pequeños trucos para sobrellevar mucho mejor las noches curativas del proceso limpieza hepática.
No podemos pretender, como algunos creen, que con una sola limpieza hepática vamos a curarnos de años de despropósitos contra nuestra salud. La naturaleza es sabia y trabaja despacio; hay que dejarla actuar, pues la impaciencia es también un síntoma del hígado.
Es realmente sorprendente lo bien que te sientes cuando te curas tu a ti mismo, de una manera tan fácil y natural. Sin embargo, recomendamos acudir a un experto que haya practicado en sí mismo la LH para que nos asesore en las crisis curativas que pueden despertarse en nuestro cuerpo, ya que no todos están preparados para enfrentarlas sin apoyo terapéutico.
En las piedras eliminadas tendrás las pruebas de tu futura mejoría. Conozco casos que han corregido sus cifras de colesterol en sangre con ¡sólo una limpieza! Otros han limpiado su vesícula y otros han corregido diversas afecciones.
Valoremos las cosas sencillas que nos dan salud, pues por desgracia, generalmente solo damos valor a las cosas complicadas, caras y artificiales. Justo lo que la limpieza hepática no es.

Carlos de Vilanova 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Por favor, aquí se admiten todos los comentarios mientras sean respetuosos con los demás. Es un foro de ayuda mutua. Comparte información y ganarás tú.
El autor

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.